index de escritos sobre lo que puede ser el museo
desde el disenso pragmático y la imaginación radical

Contra el trayecto único: Celebrar las desobediencias

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This ain’t been about critics, not about gimmicks, not about who the greatest
It’s always been about love and hate, now let me say I’m the biggest hater

Euphoria, Kendrick Lamar, 2024

Cuando una universidad humanista decreta –sin números específicos– que una de las tantas razones para estudiar ahí es que forman “a los principales directores de museos, curadores y galeristas del mundo del arte”1, me parece no solamente deshonesto sino dañino al campo, a lxs estudiantes, a lxs egresadxs y a esas personas que han renunciado a los espejismos del trabajo cultural. Ésta es una falla de origen que, a beneficio de las instituciones, perpetúa las figuras inamovibles, los roles apadrinados o heredados, la opresión laboral disfrazada de compromiso, y la trayectoria profesional lineal2.

En 2023, como parte del programa Educadorxs, convocamos a una serie de reuniones para crear espacios alternativos a los protocalizados y dialogar sobre las realidades en nuestros entornos de trabajo. A cada espacio, le llamamos “check-in”3, como una forma de registrar y abrazar la presencia de cada una de las participantes. Según Lizbeth García, coordinadora junto con Johanna Antonio, una de las conclusiones fue la urgencia de reconocer y resignificar la labor de lxs trabajadorxs de museos—ya sean parte del personal o grupos externos—pues, si esa base sigue inestable, los cambios serán solo superficiales. Estas reflexiones surgieron principalmente a título personal, más que desde instituciones o liderazgos empáticos y justos.

En estas conversaciones conocimos personas que trabajan desde la fidelidad al campo de los museos, otras que lo hacen optimistamente (aún con sus incomodidades y jugadas), y otras que cavilaban dejarlo o ya lo habían hecho4. Y son esos recorridos y anomalías –los volantazos, las indagaciones, las pérdidas– lo que quiero celebrar como esa genuina insolencia sobre lo que se nos ha instruido.

“La identidad puede sentirse permanente, fija e inmutable. Y cuando se ha construido alrededor de los museos […] puede parecer imposible de romper…”

Bowers, 2022

Independientemente de las vías oficiales y contra la apatía y la costumbre, a veces sin un plan preestablecido, ya sea por acortar distancia o por esquivar un obstáculo, los caminos de deseo5 emergen como el rastro que lxs caminantes dejan en su intención de ir de un lugar a otro6. Lo que sucede en el paisaje, a pesar del urbanismo o del gobierno, es la toma de decisión y el ejercicio de la agencia. Son indicios de desobediencia, y son un triunfo de la sabiduría de la colectividad. Son actos poéticos, creativos, subversivos y políticos (Teira Muñiz, 2019). El deseo surge de resistir las fallas de las estructuras actuales: “si este camino no sirve, entonces hay que hacer otro”; si los objetivos y las prácticas institucionales y/o sociales no responden a la realidad, entonces hay que problematizar, denunciar, derrumbar.

No puedes estar agradecido con una sociedad que te forma, te genera expectativas y te da esperanzas para que, llegado el momento de la verdad, te dé una patada donde la espalda pierde su casto nombre. Así que menos resignación y menos agradecimientos y más seguir hacia delante.

Barriuso, 2015

Una de las tantas farsas del capitalismo es la idea de que la trayectoria profesional es lineal, predecible y progresiva. Como buen mecanismo de control, organiza una serie de pasos lógicos que exaltan el mito de la meritocracia, el trabajo como identidad, la productividad como valor moral y la obsolescencia programada de lxs trabajadorxs. En el ejercicio cultural es fácil identificar ese patrón bajo el disimulo de la confianza. Pero ¿y si desafiamos el orden y faltamos al contrato social de convertirnos en esas figuras “principales”?, ¿y si hacemos otros caminos, compartidos, afectivos, los que escogemos sobre los que se nos imponen?,  ¿y si defendemos el derecho a movernos en libertad para conocernos, sin restricciones temporales?

Los caminos de deseo no son historias inertes (Schorr, 2019). Se dice que se necesitan quince idas o quince personas pasando para abrir uno nuevo (Hampton & Cole, 2003). Como toda práctica de encuentro, no se hace en solitario, sino en compañía de nuestros saberes y sentipensares, del conocimiento de otrxs caminantes que quizá desconocemos pero que afectan nuestro andar7, de los logros y de los intentos fallidos propios y ajenos, y de aquéllxs futuros viajerxs que seguirán esas experiencias compartidas (pero no necesariamente el mismo trayecto).

…lxs trabajadorxs culturales deben desarrollar un nuevo territorio político y conceptual desde el cual puedan irrumpir y alterar las narrativas y comportamientos dominantes que se han vuelto la norma.

Morgan, 2018

Abandonar los discursos institucionales y sistemáticos que nos castigan con un solo camino de conocimiento, desaprenderlos, no es insensato. Los caminos de deseo “ofrecen más empatía que instrucción” (Farrier, 2020), por eso se forman con quienes somos, y hablan de una transformación que puede suceder en nuestro propio andar, en lo interpersonal y lo estructural. Aunque renunciar, dedicarse a otros campos profesionales, titubear entre profesiones, parezca una ruptura, se trata de una manera de vivir desde la fluidez de nuestra identidad. El cambio sucede al confrontar los rasgos y hábitos que han distorsionado nuestra idea de lo que realmente merecemos y que forma parte de nuestro propósito: respeto propio, amor, pasión y contribución a la comunidad (Anzaldúa & Keating, 2002). Ahí es cuando el deseo que se vuelve hacer es un tipo de activismo.

Mi deseo para esas personas desobedientes, que se fugan por caminos descentralizados y conflictivos, es que la institución nunca les acomode. Que hagan de esos espacios zonas de emergencia, que caven pasadizos que desestabilicen su fundación, que crucen puentes y los quemen. Que sepan que hay otras rutas, donde estamos otras personas listas para correr con ellas a puntos de reunión o de arrebato8, que pueden ser museos o no, porque, aunque grandiosos, no son el mundo entero (Bowers, 2022).

Referencias

Anzaldúa, G., & Keating, A. (2002). This bridge we call home : radical visions for transformation. Routledge.

Barriuso, N. G. (2015, noviembre 5). Trabajo en un museo pero no trabajo de lo mío ¿Te suena esta situación? Croma Cultura. https://www.cromacultura.com/trabajo-museo/

Bowers, P. (2022, julio 22). Beyond the Walls: A Post Museum Career. Museum 2.0. http://museumtwo.blogspot.com/2022/07/beyond-walls-post-museum-career.html

Farrier, D. (2020, mayo 5). Desire Paths. Emergence Magazine. https://emergencemagazine.org/op_ed/desire-paths/

Hampton, B., & Cole, D. (2003). NOLS Soft Paths. Stackpole Books.

Morgan, E. (2018). Distributing Ownership. En The Constituent Museum (pp. 220–223). L’Internationale / Valiz.

Schorr, P. (2019, April 24). Desire paths: the unofficial footpaths that frustrate, captivate campus planners. News.wisc.edu. https://news.wisc.edu/desire-paths-the-unofficial-footpaths-that-frustrate-captivate-campus-planners/

Teira Muñiz, I. (2019). Los caminos del deseo como fenómeno ilustrativo de la relación entre el caminar y la práctica artística contemporánea. IV Congreso Internacional de Investigación En Artes Visuales ANIAV. http://ocs.editorial.upv.es/index.php/ANIAV/ANIAV2019/paper/view/9532/4901


  1. Ver: https://www.facebook.com/share/p/12Hz5GjZM6S/ ↩︎
  2. La linealidad es un legado colonial, y esta noción tiene que ver con las distintas temporalidades e identidades que comprendemos y construimos. Aquí una reflexión que hice para la tercera edición de Estrategias de Museología Social, de la Red Museística Provincial de Lugo: https://desatada.studio/2024/fronterizo/otro-tiempo-otro-museo/ ↩︎
  3. Los títulos de cada reunión definían el sentido de abordar la conversación, como: “Ver el fuego y no apagarlo”, “De nuestra relación con los museos al amor propio”, “Sacar las quejas del buzón para aprender de lo que compartimos”, y otros. ↩︎
  4. Las razones son varias y repetidas tanto en los check-ins como en otras conversaciones y otros contextos (ver: Museums Moving Forward): el agotamiento de lxs trabajadorxs a manos de mala dirección y gestión, la precariedad laboral, la corrupción (que incluye la falta de preparación de colegas), la falta de posibilidades de crecimiento, la falta de personal y el aumento de la carga de trabajo, el acoso laboral y sexual consentido por diferentes niveles de mando, las prácticas clasistas y racistas en los procesos de contratación, la decepción.   ↩︎
  5. Dorato y Lobosco (2017) hacen una buena genealogía del término en su texto “Designing Desire. A Parametric Approach to the Planning of Landscape Paths”, en la Revista Convergências. ↩︎
  6. Desde el respeto a la naturaleza, los pueblos originarios han creado muchos como atajos o rutas para moverse entre asentamientos, para las prácticas de supervivencia y para conectar en comunidad. Algunos de estos caminos, en el despojo de los territorios de estos grupos, han sido cooptados por el diseño occidental y bajo el argumento del “progeso”. ↩︎
  7. Nuestra práctica, nuestro estar siempre es en complicidad con quienes nos acompañan, con quienes han estado antes y quienes estarán después de nosotrxs, y que no solamente están en nuestro campo, sino en nuestras amistades, en los libros que leemos, en las canciones que bailamos, en las conversaciones que apenas escuchamos… Es un acto de justicia reconocer a las personas que atraviesan nuestro camino; que no es lo mismo a soltar nombres que controlan el acceso a las experiencias y roles profesionales.   ↩︎
  8. El arrebato es, para Gloria Anzaldúa, la primera fase del camino de conocimiento que, aunque parte de las heridas, es el principio del desaprendizaje. ↩︎