Si los museos y las organizaciones que los agrupan realmente defienden la justicia y la vida, su lugar no puede ser el de la neutralidad. Y más que tibio, el Consejo Internacional de Museos (ICOM) es cómplice en la violencia sistémica. Pero ¿es que podría ser de otra manera?, ¿puede un organismo neutral ser moralmente responsable?
Aunque se celebra como una fuerza unificadora y fuente de arraigo, identidad compartida y pertenencia, el patrimonio trabaja simultáneamente para desheredar, dividir y articular diferencias con ‘otros’ grupos.
(Kisić, 2013)
Bajo el ideal de la colaboración internacional, el ICOM se fundó como autoridad moral en nombre de “los intereses de la humanidad”. Pero en su papel de diplomático —más que de guardián o portavoz— adopta un humanismo supranacional selectivo y conveniente. Porque es incapaz de denunciar la violencia sistémica del imperialismo, del colonialismo y del capitalismo, así como el rol de los Estados en los genocidios, las guerras y el extractivismo. Sus ideales, incluyendo el de museo, choca con esa realidad (Vergès, 2023).
Tras el 7 de octubre de 2023, el ICOM respondió en apenas cuatro días a la exigencia de lxs directores de museos en Isr$$l de condenar a H4m4s1. En lugar de condenar la violencia estructural, su respuesta “diplomática” se limitó a “esperar un alto al fuego” (ICOM, 2023). En 2024 volvió a pronunciarse, otra vez sin mencionar al perpetrador, la ocupación, el desplazamiento forzado ni el g3nocid1o sostenido contra el pueblo palestino.
Para febrero de 2024, el Ministerio de Cultura de Palestina había documentado la destrucción total de 100 sitios arqueológicos, 256 edificios históricos y culturales, y 100 000 objetos arqueológicos. Además, 44 trabajadorxs culturales habían sido asesinadxs (Taha, 2024).
Hoy, el ICOM inicia su conferencia general en Dubái, uno de los emiratos árabes cuyo rápido desarrollo se ha sostenido en la explotación de trabajadorxs migrantes y y cuyas políticas son restrictivas y discriminatorias.
Actualmente, unx prueba su humanismo aportando a las artes, mostrando amor por la belleza para así refutar las acusaciones de indiferencia ante el sufrimiento ajeno. Así, la explotación, la extracción y la participación en un sistema bancario y tributario injusto por la que se adquieren miles de millones de dólares se ocultan.
(Vergès, 2024)
Esto es cultural washing, una estrategia propagandística a la que el estado de Isr$$l y los EAU recurren para distraer de sus violencias, y en la que el ICOM participa de manera flagrante, legitimando estos sistemas.
Un mundo mejor no viene acompañado de un concepto eurocéntrico de civilización o “una decolonialidad aceptable para el capitalismo” (Garlake, 2024). El ICOM debe resolver esta disonancia: situarse, posicionarse y asumir la responsabilidad de su poder estructural, nombrar las asimetrías, entender la justicia racial como justicia global, amplificar las voces, evitar la retórica de “ambas partes”, defender las vidas que crean y protegen el patrimonio, y actuar desde una ética del cuidado, la reparación y la memoria.
- Redefinir su rol diplomático, a uno con principios de justicia social y racial
- Suspender membresías de Estados que violan el derecho internacional
- Defender la libertad de expresión de todas las personas, y en especial, a los temas que refieren a derechos humanos
- Evaluar coherencia y acción
- Reformar su código de ética
- Redefinir criterios de cooperación
- Crear redes de protección y financiamiento para trabajadorxs en contextos de violencia
- Denunciar prácticas de propaganda
- Auditar cómo su forma de operar reproduce jerarquías coloniales y evaluar dinámicas de representación interna
- Dejar de abordar la decolonialidad como un “caso de estudio”
- Centrarse en la memoria y en las personas
- Apostar por prácticas transformativas más que formales
…los museos no son neutrales. Nunca lo han sido y nunca lo serán. No están separados de su contexto social e histórico. Y cuando parece que están separados, eso no es neutralidad, eso es una elección. Elegir no abordar el cambio climático no es neutralidad. Elegir no hablar de colonización no es neutralidad. Elegir no defender la igualdad no es neutralidad. Eso son elecciones, y podemos elegir mejor.
(Aksoy, 2019)
Lo mismo el ICOM.
Referencias
Aksoy, S. (2019). Los museos no necesitan ser neutrales, necesitan ser independientes. Conferencia General del ICOM. El museo de arte del siglo XXI: ¿el contexto lo es todo?, Sydney. https://icom.museum/es/news/los-museos-no-necesitan-ser-neutrales-necesitan-ser-independientes/
Comunicados ICOM: https://icom.museum/
Garlake, E. (2024, julio 30). Quiet, please! How museums are responding to cultural genocide in Gaza. Decolonial Thoughts. https://decolonialthoughts.com/2024/07/30/quiet-please-how-museums-are-responding-to-cultural-genocide-in-gaza/
Taha, H. (2024). Destruction of Cultural Heritage in Gaza. Jerusalem Quarterly/Institute of Palestine Studies, 97. https://doi.org/10.70190/jq.i97.p45
Vergès, F. (2024, septiembre 13). The Disordered Museum (S. Jilani, entrevistadora) [Entrevista]. En ArtReview.
- Un ejemplo de cómo la máquina propagandística de Isr$$l se pone en marcha. ↩︎
