index de escritos sobre lo que puede ser el museo
desde el disenso pragmático y la imaginación radical

Mediación textual: Levantando sospechas

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*Fragmento del cuaderno Textos de museos, de acceso libre en: https://bit.ly/textos_de_museos_V1

“…no puede haber un yo si no hay mediación.”

(Thumim, 2012)

El desarrollo de textos de museos es una tarea compleja por cual sea la disciplina que se aborde: Un proceso consciente que requiere de paciencia, empatía, escucha y atrevimiento a favor de una comunicación abierta, sensible y relevante entre interlocutorxs. Aun así, lo cierto es que el mayor porcentaje de cédulas tiene una función afirmativa1 en el discurso museográfico, dando por hecho la validez de los contenidos y haciendo que la relación sea exclusiva y excluyente (Mörsch & Chrusciel, 2012)2.

Pero hay otras formas de hacer textos, y abordarlos desde la variabilidad del término y práctica de la mediación puede ser una vía para extender las funciones de los materiales escritos y de las estrategias que usan la palabra. Las historias, los mundos, las representaciones (y autorrepresentaciones) que se comunican en nuestros espacios son interpretadas y socialmente contextualizadas, es decir, son mediadas (Ravelli, 2006; Thumim, Self-representation and digital culture, 2012); por lo cual debe existir una responsabilidad en la que se supere la transmisión que solamente reafirma los preceptos institucionales.

Aludo al concepto de mediación como un imaginar, ocurrir, extender entre momentos u oportunidades, es decir, la mediación como devenir… con-otrxs3. Habría que pensar este suceder colectivo como una práctica crítica –no dirigida pero sí intencional– de experiencias corporales, de encuentros inesperados, de relaciones cambiantes y de espacios de acción (Sternfeld, 2017). Se aleja de la idea de establecer puentes, por convivir en la calidez que trae el incendio, lo que implica una pérdida de control y una contra-canonización deliberada (Mörsch & Chrusciel, 2012). El uso y juego del lenguaje en el museo4 no debería escapar de esta subversión.

Abordando aquellos medios5 que interviene en la comunicación cara-a-cara, Nancy Thumim (2012) propone tres dimensiones –no separadas pero sí en tensión– para el estudio de la mediación como un proceso que indica significados que se construyen, reconstruyen y se circulan:

  1. La mediación institucional que se concentra en el discurso de productores y de instituciones productoras y busca entender cómo se presentan y participan las personas con respecto a la institución.
  2. La mediación cultural que atiende las expectativas y la formación cultural propia de lxs participantes en los procesos comprensión e interpretación.
  3. La mediación textual que se enfoca en la forma y el contenido, trazando cómo el ejercicio de representación y relación es mediado por textos6 (gestos, palabras, imágenes, diseño museográfico, los discursos del museo, etcétera). Estos medios simbólicos existen siempre en relación con el contexto en el que son producidos (mediación institucional y mediación cultural). Es entonces que mediar también implica contextualizar esos códigos.

El museo bien sirve para descubrirnos, reconocernos, coincidir en la construcción compartida de esos textos que no permanecen (Livingstone, 2009), sino que, como nosotrxs, se transforman en ese paso. En este sentido, el proceso de mediación textual en el trabajo educativo consiste, más que en una dirección, en una intencionalidad: Ya no se trata nada más de lo que decimos, cómo y qué queremos decir con ello, sino cómo es interpretado en contexto y cómo se produce la problematización de la representación; ya no se trata de cómo nos vemos a nosotrxs mismxs sino cómo ejercemos en relación.

La práctica de una mediación crítica admite que, si bien el museo se ha adjudicado el rol de una voz autoritaria, son otras que tienen el valor en la construcción de una memoria compartida. Thumim (2012) argumenta que no puede haber representación sin mediación, pues ésta es incluso un prerrequisito para que se reúnan una multitud de voces en las instituciones culturales. Pero esto no se trata de acumular un número de invitaciones y narrativas legitimadas por el museo, sino en palabras de Annette Furo (2011), se necesita de una pedagogía de la voz, en la que solamente se llega a una comprensión más profunda de la propia voz (experiencia, pensamiento, sentires, saberes) sino se advierte que lo expuesto y comunicado en el museo es expresión del poder institucional.

Contrario al ejercicio silencioso, en el desborde de la escritura, habría que revelar aquellas relaciones que no escuchamos ni expresamos, señalar las formas en las que practicamos y mediamos y nutrir la responsabilidad de lxs visitantes de disputar los valores y criterios por los que se conduce la institución7. Para pasar de las suposiciones e imposiciones a estas interrogantes que emergen, cambian y discurren, lo que el museo debe hacer es disponerse a ser ocupado, discutido, contrariado y hasta derrocado. Ése es el museo consciente de cuál ha sido y cuál es actualmente su rol cívico.

*Fragmento del cuaderno Textos de museos, de acceso libre en: https://bit.ly/textos_de_museos_V1

Referencias

Furo, A. (2011). What is in a Voice? A Pedagogy of Voice for Museums. Journal of Curriculum Theorizing, 27(1), 104-116.

Jennings, G., Cullen, J., Bryant, J., Bryant-Greenwell, K., Mann, S., Hove, C., & Zepeda, N. (2019). The Empathetic Museum: A New Institutional Identity. Curator: The Museum Journal(62), 505-526.

Livingstone, S. (2009). On the mediation of everything: ICA presidential address 2008. Journal of Communication, 59(1), 1-18.

Mörsch, C., & Chrusciel, A. (2012). Time for Cultural Mediation. Zurich: Institute for Art Education of Zurich University of the Arts (ZHdK).

Ravelli, L. (2006). Museum Texts. Communication Frameworks. Nueva York: Routledge.

Roberts, L. (1997). From Knowledge to Narrative. Educators and the Changing Museum. Washington D.C.: Smithsonian Institution.

Sternfeld, N. (2017). Inside the Post-Representative Museum. En Contemporary

Curating and Museum Education (págs. 176-186). Bielefeld: [transcript].

Thumim, N. (2012). Self-representation and digital culture. Basingtoke: Palgrave Macmillan.


  1. Desde la mediación de Carmen Mörsch, la función afirmativa consiste en la transmisión de conocimiento especializado sobre un tema tratado desde un rol experto (Mörsch & Chrusciel, 2012). ↩︎
  2. La participación que requiere de sus lectorxs es meramente receptiva. Este nivel de participación, que no debe confundirse con pasividad, se encuentra en casi toda forma de mediación, pues se relaciona con la transmisión de información de una persona a otra que la escucha o la lee, es decir, que la percibe e interpreta (Mörsch & Chrusciel, 2012). ↩︎
  3. Esta transformación, el ser con-otrxs no es un acto individual, sino que requiere procesos colectivos críticos para romper con las relaciones y prácticas de poder, a lo que Nora Sternfeld llama desaprendizaje (Sternfeld, 2016). Indudablemente, este ejercicio habría de impactar la institución y las condiciones en las que se desarrolla (Mörsch & Chrusciel, 2012; Thumim, Self-representation and digital culture, 2012). ↩︎
  4. El lenguaje institucional de un museo se expresa a través del personal (prácticas de contratación y condiciones laborales), de sus políticas, de la cultura de trabajo y de la misma estructura organizacional y operativa, no solamente desde aquello que comunica en programas y proyectos hacia fuera de sí (Jennings, y otros, 2019). ↩︎
  5. Aunque se concentra en dispositivos tecnológicos y los procesos que suceden en el entorno digital, también considera estos medios como todo aquel artefacto que transmite información, así como las actividades y las prácticas a través de las que las personas nos comunicamos, y las formas sociales que se desarrollan alrededor de estos elementos comunicativos (Livingstone, 2009). ↩︎
  6. Se pueden entender los textos como medios pensados inacabados que requieren de procesos interpretativos que son ajenos a lo que está dicho o hecho. ↩︎
  7. Si bien esta ética parte de la institución en el reconocimiento de su rol, sus sesgos y suposiciones detrás de los mensajes que presenta, la responsabilidad es compartida con lxs visitantes en la evaluación de esos valores e interpretaciones. (Roberts, 1997). ↩︎